lunes, 14 de junio de 2010

Me gustaría ser tu madre

Si yo fuera tu madre
me esforzaría siempre con mucho ahínco
para que tu única opción
fuera la alegría.

El otro día cuando fui a buscar tu libro a la librería
el cielo era del color de un gran insecto
y a pesar del calor
llovía. Pero la gente
bajo los paraguas
iba en chanclas
y confiaban en el verano todavía. Una muchacha bonita
pero muy delgada
caminaba más rápido que yo y sus brazos eran tan finos
que los codos que enseñaba le enseñaban a todo el mundo
que sólo eran dos nudos.

Me gustaría ser tu madre. No me importaría saltarme
y perderme
el tramo de edad que me separa de su edad.
Me dejaría el pelo más largo;
con la práctica me anudaría cada vez mejor el delantal. También aceptaría
tener que abrochar a mis ojos
el vapor cansado de su mirada.

En las horas en que estuvieras en el instituto,
yo limpiaría la casa
y curiosearía en los hilos de olor de tus pijamas
antes de darles la forma de un cuadrado
para ponerlos a dormir
dentro de tu armario.

Aunque no me gusten los hombres
me pondría aquellos perfumes que me regalase tu padre. Sería buena con él y
pocas veces le regatearía una sola opinión. Apaciguaría tu casa;
la convertiría
en un país llano para que en los próximos años
el tiempo fuera una montura tranquila
que por caminos plisados,
sin ácidos ni inmundicias
te condujera hasta tu versión más alta de ti.

En todo lo que tú haces ahora, querida Irene
va mezclada la súplica por el perro que tanto tiempo has deseado.
Si dependiera de mí
sabes que ese perro ya tendría un nombre
y ya lo habrías educado para que supiera
que los tomates del jardín,
esa mezcla de juguete redondo y de comida jugosa,
por expresa prohibición de tu padre
no se tocan.

En el pentagrama de las cinco cuerdas que hay para tender
las notas serían el color ondulado por el viento
de tus braguitas mojadas
a las que añoro tanto volver a ver...

Sería difícil llevar toda la casa. Esa casa grande que tenéis.
Cuidar de ti
de tu padre y de tu hermano: Hacer la comida para todos,
despertar al horno de su letargo. Despertarme yo
pronto para despertaros a vosotros. Sería mucho
mucho trabajo. Pero viviría mucho más tranquilo
gracias a la única recompensa
que queda después de tantas molestias:
a tu madre
a diferencia de a mí es imposible
que alguna vez dejaras de quererla.




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Poesía by Iván Legrán Bizarro is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
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3 comentarios:

  1. Qué poema tan tierno, Iván, aunque muy atrevido respecto al papel de la mujer, de la figura maternal. Me gusta creer que el sacrificio de su opinión y la entrega incondicional a los que viven en esa casa es por y para la paz de Irene.

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  2. he pasado por aquí...
    me ha gustado ;)

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